Existen una serie de estereotipos que rodean la Violencia Sexual, que arrojan confusión sobre este tema.

Dedicamos este capítulo a aportar una visión real sobre este tipo de Violencia, basándonos en nuestros estudios.



Falsas Creencias respecto al Agresor

Existen ideas acerca de la Violencia Sexual que están muy extendidas entre la población y, sin embargo, no son ciertas. Contemplamos aquí cuatro estereotipos:

- "Los violadores son gente enferma, locos, extraños, con mala pinta, que no son conscientes de sus actos"

Esta creencia es falsa. Se han realizado estudios científicos con violadores y se ha visto que el porcentaje de ellos que padece trastornos psicológicos, es similar al porcentaje de la población "normal".

- "Los violadores son personas desconocidas por la víctima"

Esto no es totalmente cierto. Lo que sí ocurre es que las agresiones que más se denuncian son las que se producen por asalto callejero. El porcentaje de víctimas de agresores desconocidos representa un tercio del total (30 por ciento).

- "Nada más salir de la cárcel los agresores siguen cometiendo delitos"

Los agresores, antes de ser detenidos, sí que suelen reincidir, de ahí la importancia de denunciar. Una vez que han estado privados de libertad, no es común que vuelvan a reincidir, en el caso de que no sean violadores compulsivos.

- "Las personas que han sufrido abusos sexuales cuando eran menores, se convierten en agresores cuando son adultos"

También falso. Según los estudios, entre los agresores sexuales se encuentra el mismo porcentaje de personas que sufrieron abuso infantil como el que no lo sufrieron.




Falsas Creencias respecto a la Víctima

Existen también una serie de creencias sobre las Víctimas de Agresiones Sexuales que no son ciertas.

- "La Violencia Sexual sólo se ejerce contra las mujeres"

Esta afirmación no es del todo cierta. Desgraciadamente también se ejerce sobre menores y, aunque se dan muy pocos casos, también existen casos de violaciones a hombre adultos.

- "Cuando una mujer sufre una agresión sexual, nunca más va a poder llevar una vida normal, ni va a poder mantener relaciones sexuales, etc."

El trabajo que realiza nuestra Asociación nos demuestra lo contrario. Lo primero que hay que hacer cuando se sufre una agresión sexual es buscar ayuda profesional, ya que ante una experiencia de este tipo daña todas las facetas de la vida de una persona.

Sin embargo lo fundamental es que llegue a normalizar su vida.